Sábado 11 Octubre

Querido Dablam,


Te escribo ahora desde el aeropuerto de BCN, estoy solo y sinceramente ahora tengo mucho miedo. Una sensación muy rara y muy muy intensa. Emociones a flor de piel, estoy llorando mucho.


Hace pocos minutos que me he separado y despedido de mis padres. Me han traído ellos al aeropuerto.


Durante estos meses de preparación mi madre ha estado muy encima. Su padre (mi abuelo) que murió hace un par de años, era un enamorado de la montaña y que yo haya heredado esta pasión le hace sentirse más cerca de él. Ella ha hecho todo lo posible para que no me falte absolutamente nada para esta expedición. Se ha leído todo sobre la cultura Pakistaní, sobre expediciones en el Karakorum, se ha leido todos los bloggs y foros en los que personas explicaban su experiencia en altura. Todos los trucos para lidiar lo mejor posible con el mal de altura ella los sabe y me los ha ido transmitiendo. No hay pieza de material que me lleve que ella no haya estudiado. Prueba de ello, me gustaría adjuntar aquí la hoja de medicinas que me ha hecho (al aterrizar le hago foto). Creo que ahora mismo soy inmortal y que pase lo que me pase, esa casuística esta contemplada en la hoja de mi madre y sabré como curarme bien. Ella es así, le encanta documentarse al máximo sobre cualquier cosa relacionada con sus hijos para sentirse más cerca nuestro. 


Por otro lado esta mi padre, un tio chill. La bondad personificada. Trabajador y gladiador. A mi padre le encanta la gente pero nada le gusta más y nada le hincha más el pecho de orgullo que sus hijos. Desde que les comuniqué que me iba a Pakistan, no ha parado de anunciarlo a los cuatro vientos a todos sus contactos y conocidos. Hace un mes tuvimos la boda de mi prima, y no había invitado que no supiera a donde me iba. Le da igual el plan que sea, pero al ser mi plan, le parece siempre el mejor plan. Él no ha vivido tanta montaña ni tiene referentes montañeros por lo que este plan, pese a ser mi plan le da mucho respeto y miedo. No me lo ha dicho nunca para no meterme miedo en el cuerpo pero se lo noto. Padre, ojalá te caiga un millon encima y puedas vivir en paz económica eterna porque te mereces mucho. 


La despedida con mis padres me ha hecho sentirme roto, pero muy vivo. Me han acompañado hasta la puerta de embarque y todo bien hasta que mi padre ha explotado y ha roto a llorar en silencio. Ni aquí me ha querido transmitir miedo, solo me ha pedido que vuelva. (Y si pierdo algún dedo, que no sea el de la “buti” que este se usa mucho). Mi madre también ha petado y evidentemente yo también con ellos. Separarme e irme de ahí para pasar el control de seguridad ha sido duro. Mucho. No he sido nunca muy cariñoso con mis padres ni les expreso mucho mis sentimientos, pero en situaciones así me doy cuenta lo mucho que les quiero, lo que me quieren y lo mucho muchísimo que hacen por mi. 


Esta despedida también me ha hecho sentir mucho mucho miedo y darme cuenta de la gravedad de la situación. 


Quizá he pecado de inconsciente a lo largo de la preparación para este reto, aunque también creo que es más fácil sentir miedo desde fuera. Puedo entender que sientan miedo los externos. Que les de miedo que vaya a estar incomunicada tantos días, que les de miedo que esté en un país como Pakistan, que les de miedo que esté en una montaña tan poco conocida con sus peligros y riesgos correspondientes. Miedo a que me pueda pasar algo estando fuera y lejos de casa. Miedo a que en caso de necesitar ayuda, no vayan a poder estar ahí.


Pero es aquí donde está mi paz y tranquilidad. Creo que sé muy bien a que me enfrento y estoy convencido de que no pillaría este reto si no me viera capacitado para superarlo. Sé con quien me voy: Jordi Tosas entre ellos como jefe de expedición. Posiblemente de los mejores alpinistas del mundo. Una vida entera dedicada a la montaña coronando los picos más emblemáticos del planeta y por las vías más complejas. Estar con él, entre otros muchos veteranos, me da esta seguridad y tranquilidad que necesito. 


Soy consciente también de mis capacidades. He crecido en la montaña y siento que esta es un pilar esencial en mi vida. Cientos de excursiones por la montaña pernoctando la mayoria de ellas sobre este medio. Muchas de ellas liderando plan y asumiendo la responsabilidad del grupo puliendo así mi sentido común en ella para la toma de decisiones priorizando siempre al equipo por encima del ego individual. Muchos muchos días también escalando consiguiendo así sentirme muy cómodo con las diferentes maniobras de seguridad con cuerdas. Y lo que creo que más me define, muchas muchas horas de formaciones presenciales, online o simplemente horas y horas de videos, documentales y foros formativos que me han dado infinitos recursos para después poder aplicarlos en la montaña. 


Me siento muy cómodo en la montaña. Me siento fuerte y sobretodo la siento como un espacio en que conecto mucho conmigo mismo. Nunca he sido un tio muy profundo ni claro pero aquí, tan lejos de la rutina y de la gente, mi mente despierta y en ocasiones se aclara y ordena. Me siento muy libre en la montaña y sentir tanto aquí hace que me sienta muy vivo.


Bueno Dablam, no quiero tampoco darte la brasa solo con preocupaciones y sentimientos por lo que quiero explicarte también lo que iré viendo y viviendo todos estos días. Vas a ser mi pana. Y los panas se cuentan lo bueno y lo malo. ¿Estamos?


Ya estamos llegando a Baku, Azerbaian, 5 horas de vuelo en un avión del siglo 12. No soy muy alto (176cm) y juro que me sobra media pierna para estar cómodo en este asiento. El avión no tiene ni pantalla para pelis, pero por suerte ayer mi pana Andres Massó ( en algún momento te contaré también cosas sobre él ) me dijo que estaba viciadísimo a la serie de Yellowstone y que tanteaba comprarse un caballo e irse a vivir un rancho en el Oeste así que me descargué full capítulos que me he visto en este vuelo, pero no me he enganchado ni un poco. (No es coña que creo que tengo alguna tara intelectual. En las pelis me cuesta mucho enterarme de la introducción y catarme de quien es cada personaje. A la que pierdo el hilo, me duermo)


Nanu, ni he llegado a Pakistan y ya me han preguntado si soy de ahí. Entre el bigote este y posiblemente mi color de piel me hacen muy local teet. 


Estoy en el segundo vuelo (ahora si que me esta flipado la serie de Yellowstone) y mirando el altímetro del garmin veo que estamos a 12.210 metros sobre el nivel del mar. Un avión desde tierra se ve muy muy muy lejos. El objetivo de la expedición es intentar hacer cumbre del Drifika Peak a 6.447 metros. Que barbaridad y caliente me pone esto. Cruzo dedos por que vaya todo bien y que mi cuerpo se aclimate y reaccione bien a la altura y a las temperaturas extremas que viviremos. 


(Dablam, me va a costar que mis escritos sean conexos entre sí, así que te pido perdón de antemano. Iré escribiendo cuando me apetezca y tenga tiempo. Voy alternando entre la libreta y las notas del movil y voy unificando como puedo todo lo escrito)


Vaya, ya en Islamabad y sorpresote: Me han perdido la mochila! Su puta madre. Viajaba desde BCN con dos bolsas: por un lado un petate enorme negro que está lleno de material de alpinismo: cuerdas, crampones, piolets, mosquetones, jetboil, casco, tiendas, esterilla, saco, comida liofilizada… y luego llevaba una mochila de montaña verde con toda la ropa: abrigos, camisetas, térmicas, calcetines térmicos, ropa interior, las gafas de alpinismo con más flow de todo el continente y el curradísimos botiquín que me había preparado mi madre entro otras muchas cosas. El petate ha llegado bien pero la mochila no salía. Voy a preguntar a un punto de información y me confirman que sigue en Barcelona. Me dicen que no me preocupe que me llegará en el próximo vuelo el miercoles (hoy es sábado) pero están flipando. Lunes volamos en avioneta a Skardu, martes llegamos en un Jeep4x4 a Hushe por un camino que da vértigo hasta caminando y de ahí ya nos metemos en la montaña profunda en búsqueda del Campo Base. En fin, que el miercoles estaré perdido por la montaña y no es opción que me llegue una mochila ahí. Mañana tendré que ver que hacer. O bien esperar algún milagro y confiar en que me enviarán la mochila mágicamente con un dron o bien me tendré que comprar todo el material aquí de nuevo. AzerbaijanAirlines, juro que os saldrá más barato enviar un vuelo mañana solo con mi mochila antes que hacerme un rembolso. 


Dato curioso que me ha dejado seco, en Skardu hay una tienda de material de montaña que le llaman el cementerio de material de segunda mano. No hay que tener muchas luces para saber de donde sacan todo lo que venden. 


Dicho esto, estoy indeciso sobre que hacer com estos escritos. Los comparto?, me los quedo? Me gustaría expresar todo lo que siento y no se si estaré cómodo al compartirlo públicamente.

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